Santo del día

Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.

Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

Otros santos del día:

  • Memoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros, todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, en Uganda, degollados o quemados vivos (1886). Estos son los nombres de los doce compañeros: Mbaya Tuzinde, Bruno Seronuma, Jacobo Buzabaliao, Kizito, Ambrosio Kibuka, Mgagga, Gyavira, Achilles Kiwanuka, Adolfo Ludigo Mkasa, Mukasa Kiriwanvu.
  • En Cartago, en la actual Túnez, san Cecilio, presbítero, que convirtió a la fe en Cristo a san Cipriano (s. VI). 
  • En Carcasonne, en la Galia Narbonense, en la actual Francia, san Hilario, considerado como primer obispo de esta ciudad, en cuyo tiempo los godos difundieron la herejía arriana (s. VI). 
  • En Tours, en la Galia Lugdunense, también en la actual Francia, santa Clotilde, reina, por cuyas oraciones su esposo, Clodoveo, rey de los francos, abrazó la fe cristiana, y al enviudar se retiró a la basílica de San Martín, deseando no ser considerada como reina sino como sierva de Dios (545). 
  • En Meung-sur-Loire, en el territorio de Orleans, también en la Galia, en la actual Francia, san Lifardo, presbítero, que en dicho lugar llevó vida solitaria (550). 
  • En Anagni, de la Campania, hoy en el Lacio, región de Italia, santa Oliva, virgen (s. VI/VII). 
  • En Glendalough, en Hibernia, hoy Irlanda, san Coemgeno (Kevin), abad, que fundó este monasterio en el que vivieron muchos monjes, de los que fue padre y guía (622). 
  • En Arvernia, en Aquitania, hoy en Francia, san Genesio, obispo de Clermont, quien fundó en Manglieu un monasterio con un hospicio, en cuya iglesia recibió sepultura (hacia el año 650). 
  • En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, san Isaac, mártir, que, siendo monje, en tiempo de la dominación musulmana, llevado por un impulso no humano sino divino, salió del monasterio de Tábanos para presentarse ante el juez y hablarle acerca de la verdadera religión, y por esta razón fue decapitado (851). 
  • En la ciudad de Luca, en la Toscana, región de Italia, san Divino, el cual, armenio de nacimiento, vendió todos sus haberes para ser peregrino por Cristo, visitando los Santos Lugares y los sepulcros de los apóstoles, hasta que, habiendo enfermado, descansó en el Señor (1051). 
  • En la aldea de Altkirch, en la región de Basilea, entre los helvecios, en la actual Suiza, san Morando, monje, oriundo de Renania, que siendo presbítero peregrinó a Compostela y al regreso entró en el monasterio de Cluny, fundando más adelante el cenobio en el que terminó su santa vida (1115). 
  • En Spello, de la Umbría, región de Italia, beato Andrés Caccioli, que, siendo presbítero, entró en la Orden de los Hermanos Menores, donde recibió el hábito de manos de san Francisco, al que asistió en el lecho de muerte (1254). 
  • En el cenobio de Santa María de Cardossa, en Lucania, hoy en la Campania, región de Italia, san Cono, monje, el cual, con la protección de Dios, llegó a la perfección de las virtudes mediante la observancia monástica y la inocencia de vida, muriendo cuando era aún joven (s. XIII). 
  • En York, en Inglaterra, beato Francisco Ingleby, presbítero y mártir, alumno del Colegio de los Ingleses de Reims, que por haber ejercido el sacerdocio en su patria fue condenado a muerte durante el reinado de Isabel I (1580). 
  • En la ciudad de Jerez, en la región española de Andalucía, san Juan Grande, religioso de la Orden de San Juan de Dios, insigne por su dedicación hacia los cautivos, abandonados y rechazados, que, al cuidar de los apestados durante una epidemia, falleció por haberse contagiado (1600). 
  • En el brazo de mar ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Carlos Renato Collas du Bignon, presbítero de la Sociedad de San Sulpicio y mártir, rector del Seminario Menor de Bourges, que, durante la Revolución Francesa, por el hecho de ser sacerdote, fue encarcelado en una nave-prisión, muriendo a consecuencia de la enfermedad que allí contrajo (1794). 
  • En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, actualmente en Vietnam, san Pedro Dong, mártir, padre de familia, que prefirió sufrir crueles torturas antes que pisar la cruz, e hizo de modo que en su frente se escribiese «verdadera religión» en lugar de «falsa religión», como se pretendía, siendo degollado en tiempo del emperador Tu Duc (1862). 
  • En la localidad de Bellegra, en los alrededores de Roma, beato Diego (José) Oddi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, eximio por su vida de oración y simplicidad (1919). 
  • En Roma, día del nacimiento de san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad y se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos, trabajando por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963). Su memoria litúrgica se celebra el 11 de octubre. 

(Del Martirologio Romano)

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