Santo del día

Memoria de san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, que insigne por el celo de las almas, por sus escritos, por su palabra y ejemplo, trabajó infatigablemente predicando y escribiendo libros, en especial sobre teología moral, en la que es considerado maestro, para fomentar la vida cristiana en el pueblo. Entre grandes dificultades fundó la Congregación del Santísimo Redentor, para evangelizar a la gente iletrada. Elegido obispo de santa Águeda de los Godos, se entregó de modo excepcional a esta misión, que dejaría quince años después, aquejado de graves enfermedades, y pasó el resto de su vida en Nocera de Pagani, en la Campania, aceptando grandes trabajos y dificultades († 1787).

Otros santos del día:

• Conmemoración del triunfo de los siete santos hermanos mártires, que, en Antioquía, de Siria, hoy Antakya, en Turquía, durante el reinado de Antioco Epifanes, por su invencible fidelidad en el cumplimiento de la Ley del Señor sufrieron un fin cruel, al igual que su madre, que presenció con dolor la muerte de cada uno de sus hijos, coronada de gloria en todos ellos, como se nos refiere en el libro de los Macabeos.

• Conmemoración, asimismo, de san Eleazar, uno de los primeros escribas, varón de edad avanzada, que, en la misma persecución, por negarse para salvar su vida a comer carne prohibida, aceptó una muerte gloriosísima antes que una vida despreciable y se adelantó al lugar del suplicio, dándonos un gran ejemplo de fortaleza.

• En la vía Prenestina, a treinta miliarios de Roma, san Secundino, mártir.

• En Gerona, en la Hispania Tarraconense, san Félix, mártir, en la persecución bajo el emperador Diocleciano († inicios del s. IV).

• En Vercelli, en la Liguria, hoy en el Piamonte, región de Italia, muerte de san Eusebio, obispo, cuya conmemoración se celebra el día siguiente († 371).

• En Bayeux, en la Galia Lugdunense, hoy en Francia, san Exuperio, al que se venera como primer obispo de esa ciudad († hacia el s. IV).

• En Aquitania, también en la actual Francia, san Severo, presbítero, que empleó sus bienes en la fundación de iglesias y en el servicio a los pobres († hacia el año 500).

• En la isla Vinduneta (hoy Besné), cerca de Nantes, en Francia, santos Friardo y Secundino, diácono, ambos eremitas († s. VI).

• En Marchiennes, en la Galia Bélgica, hoy también en Francia, san Jonato, abad, discípulo de san Amando († hacia el año 690).

• En Winchester, en Inglaterra, sepultura de san Ethelwoldo, obispo, que compuso la famosa Concordia Regular, para restablecer la disciplina monástica que había aprendido de san Dunstán († 984).

• En Aosta, en los Alpes Graios, hoy en Italia, beato Emerico de Quart, obispo, admirable por su austeridad de vida y por su celo en la salvación de las almas († 1313).

• En Rieti, de la Sabina, también en la actual Italia, beato Juan Bufalari, religioso de la Orden de los Eremitas de San Agustín, joven humilde y amable, y siempre solícito para con su prójimo († hacia el año 1336).

• En Roma, san Pedro Fabro, presbítero. Sacerdote profeso, primero de los miembros de la Compañía de Jesús, enfrentó tareas pesadas en diferentes partes de Europa y murió en Roma mientras se dirigía al Concilio de Trento; hombre modesto y sensible con una profunda vida interior. Bajo la guía de San Ignacio, aprendió a combinar su gran sensibilidad con la capacidad de tomar decisiones († 1546).

• En York, en Inglaterra, beato Tomás Welbourne, mártir. Era maestro de escuela y, en el reinado de Jacobo I, fue condenado a muerte por haber aconsejado seguir al Romano Pontífice. Colgado del patíbulo, murió configurado con Cristo, Supremo Maestro († 1605).

• En la ciudad Nam Dinh, en Tonquín, en la actual Vietnam, santos Domingo Nguyen Van Hanh (Dieu), de la orden de Predicadores, y Bernardo Vu Van Due, presbíteros y mártires, que, durante el imperio de Minh Mang, murieron decapitados por su fe en Cristo († 1838).

• En la aldea La Mure, junto al río Isar, en Francia, muerte de san Pedro Julián Eymard, presbítero, cuya conmemoración se celebra al día siguiente († 1868).

• En Madrid, en España, beato Bienvenido (José) de Miguel Arahal, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo († 1936).

• En Toledo, también en España, beato Justino Alarcón Vera, presbítero de la diócesis de Toledo y mártir, que, durante la misma persecución, alcanzó la palma de la victoria en el combate por la fe († 1936).

• En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, en Alemania, beato Gerardo Hirschfelder, presbítero diocesano y mártir por odio a la fe († 1942). 

• En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, igualmente en Baviera, beato Alexis Sobaszek, presbítero y mártir. De nacionalidad polaca, fue deportado de manera inhumana por los invasores de su país durante la guerra y, por Cristo, murió entre tormentos en defensa de la fe († 1942).

• En el bosque cercano a la ciudad de Nowogródek, en Polonia, beatas María Estrella del Santísimo Sacramento (Adelhéidis) Mardosewicz y sus diez compañeras, de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret, vírgenes y mártires. En los funestos tiempos de guerra, fusiladas por los enemigos de la fe, entraron en la gloria de los cielos († 1943).

(Del Martirologio Romano)

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