A veces nos gusta balancearnos en la inseguridad, aún a riesgo de perder el equilibrio y caer al vacío. Mejor estaremos si nos apartamos del precipicio que nos lleva a cometer el mal. No olvidemos que somos débiles y la tentación es siempre fuerte. Tengamos la valentía de alejarnos del precipicio, porque si no lo hacemos, terminaremos por caer en el abismo.

Mateo 23, 23-26
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: -«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino,

