Menos lamentos y más acciones. Es lo que Cristo nos pide a gritos a los que hemos decidido ser seguidores suyos. Es mucho lo que podemos hacer para mejorar esta sociedad. Con nuestra entrega a Dios y a los hermanos, lo conseguiremos. No es justo que haya hambre, soledad, injusticias… Tenemos que mitigar todos los males que nos rodean. No podemos dejar morir de hambre a nadie mientras tenemos recursos para evitarlo. Está en nuestras manos transformar el mundo.

Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que

