No importa tener razón, sino ser bueno y caritativo. Si somos capaces de mostrarnos sencillos y humildes en todo momento, también en nuestras conversaciones con los demás, en nuestras discusiones e intercambio de opiniones, seguro que estaremos obrando bien. Porque podemos tener la verdad de nuestra parte, pero si no sabemos exponerla con mansedumbre, sin intentar herir al contrario, no estaremos actuando correctamente. Un cristiano no impone sino que expone humildemente sus razones.

Lucas 12, 8-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará

