Que la vida es corta, cual un breve suspiro, es una realidad patente. De ahí la importancia que tiene el que, como criaturas de Dios que somos, caminemos por este mundo buscando llegar sin mancha de maldad alguna a la eternidad, donde nos encontraremos con la misericordia de quien nos ama más que nosotros mismos nos amamos.

Mateo 17, 14-20
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas le dijo: «Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre

