Amigos de Dios y amigos de los que conviven con nosotros y también de los que no conocemos. La familia que el Señor quiere que formemos es la que se basa en la amistad desinteresada. La que no busca beneficios personales. Una amistad que se da por completo, sin esperar nada a cambio. Una amistad que es servicio y entrega. Una amistad que renuncia al propio yo para abrazar el nosotros.

Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que

