En ocasiones aparentamos mostrarnos bondadosos con los que nos rodean, intentando justificarnos. Es como si pretendiéramos acallar nuestras conciencias y engañar al Señor. Necios de nosotros. Ignorantes somos. Quien ama de verdad, no busca estratagemas, ni divide en porciones lo que quiere dar, quedándose con parte. Amar a Dios de verdad es entregarse por completo a Él y a los hermanos que son imagen suya. Este amor exige, para ser tal, no medir sino ser agradecidos por poder dar.

Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo, dijo el Señor: « ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? Se asemejan a unos niños,

