Jesús nos ha demostrado su inmensa bondad. Se entregó a la muerte por nosotros. Nos sigue dando su amor cada día. Él conoce hasta las más pequeñas de nuestras imperfecciones y miserias. No podemos engañarle. Lo sabe todo de cada uno de nosotros. Pero quiere que confiemos en él, plenamente. Que no tengamos miedo de descubrirnos como somos porque nos ama hasta el infinito y nos perdona siempre que acudimos a solicitarle clemencia.

Mateo 17, 14-20
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas le dijo: «Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre

