Imagen con mensaje

Deja tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano (Domingo VI del Tiempo Ordinario)
Foto: J. Serrano

El sacerdote que preside la eucaristía preguntó, durante la homilía,
por qué estábamos allí.
El tiempo era desapacible
y había en el templo menos personas que en otros domingos.
¿Era por obligación nuestra asistencia?
La respuesta de los que contestaron fue unánime:
estamos por voluntad propia,
no porque nos obliguen.

En tus palabras de hoy percibo este mensaje:
hay que cumplir la ley,
pero no como los farsantes que se aferran al ritualismo
y se olvidan del corazón con que se hacen las cosas.
Pero quiero quedarme con este otro:
no presentes tu ofrenda
si estás enfadado con tu hermano.

A veces me acerco a ti, Señor, y me olvido de que no estoy solo.
Incluso me atrevo a murmurar
de los que no van al templo a rezar.
Lo que tú quieres es que no riña con los míos,
ni lance murmuraciones sobre los otros.
Quieres que cuando me acerque a ti
esté libre de rencores,
de envidias,
de celos…
Quieres que te ame sin ir pisando a los otros
para colocarme entre los primeros.
Quieres que entienda, de una vez por todas,
que tú lo que me pides es que sea coherente y viva el amor a ti
en cada persona que me encuentro por la calle,
sea del color que sea,
rico o pobre,
sabio o ignorante,
guapo o feo…
Ayúdame a vivir como quieres que viva:
amándote a ti en cada uno de los que me rodean.
Pues solo así podré presentar dignamente mi ofrenda en tu altar.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Evangelio del día