Imagen con mensaje

«Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él» (SANTÍSIMA TRINIDAD)
Foto: R. Misas

Escucho el grito de una madre que ha perdido a su hijo,
un niño de 14 años,
por una enfermedad extraña.
Ella no entiende, dice, que Dios la haya castigado
de esta manera.
Que si Dios es como la enseñaron
no debía haber permitido esta muerte.
Leo un artículo donde un entrevistado se expresa en parecidos términos
preguntándose por qué Dios permite que mueran niños en la guerra
o que un asesino mate a un inocente que pasaba por la calle.

Hay situaciones difíciles, Señor,
que nos hacen dudar.
Hay desgracias que diariamente saltan ante nuestros ojos
y nos interpelan sobre tu papel en ellas.
¿Pudiste evitarlas?
Lo cierto es que tú, Dios, amas al mundo,
a todos los que somos parte del mundo.
Por eso viniste, enviado por el Padre,
para entregar tu vida
por cada ser humano.

Sé, Señor, que quieres que todos nos salvemos
y para eso has venido a acampar entre nosotros,
a darnos tu vida.
Sé que nos das libertad
para seguirte o apartarnos de ti.
Sé que el mal que a menudo campa por nuestro mundo
no es obra tuya, sino nuestra,
y no lo quieres.
Es a nosotros a quienes nos corresponde la tarea
de acabar con las guerras, el hambre, las injusticias,
las desigualdades, los abusos…
Es a nosotros a quienes has encomendado la tarea
de hacer un mundo mejor,
donde nos sintamos hermanos los unos de los otros,
donde no haya odios, ni violencia, ni miserias materiales o espirituales.
Es a nosotros a quienes nos toca ser buenos
para así poder salvarnos,
pues creer en ti no consiste en decirlo sino en vivirlo.
A ese amor infinito que tú nos das
hemos de corresponder con nuestros esfuerzos
para mejorar la vida de los que nos rodean
para que con nuestras obras buenas
descubran que tú nos amas a todos
y quieres que todos nos salvemos.
Tú, Dios uno y trino,
nos amas con nuestras debilidades
y quieres que el bien se imponga al mal
pero nos encomiendas a nosotros esta tarea.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Evangelio del día