Resulta fácil dormirse cuando tenemos ante nosotros tareas de ayuda a los hermanos o de mejora de nuestro vivir como creyentes. Somos muy dados a poner pretextos para no hacer lo que debemos hacer. Encontrar excusas es demasiado sencillo. No nos ayudan a ser mejores, sino que nos mantienen en la mediocridad y en la inoperancia. Por eso es bueno que estemos despiertos y diligentes para hacer lo que tenemos que hacer.

Mateo 7, 7-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que

