La libertad de los hijos de Dios está en obrar en conciencia, en ser buenos con todos, en no buscar más que el bien de los que nos rodean, conforme Cristo nos ha mandado. Quien no obra así, no puede considerarse libre, sino esclavo, y no será capaz de disfrutar de la paz que da la conciencia del que obra correctamente, sin odios ni rencores.

Mateo 25, 1-13 – Viernes 21ª semana T.O.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y

