Si realmente queremos ser fieles a Jesús, todos nuestros actos, dichos y pensamientos deben estar orientados a procurar vivir de acuerdo con sus enseñanzas: amarle a Él y amar a los que nos rodean. Es la razón de nuestra existencia. Como somos débiles, pidamos al Padre que nos ayude. Con su ayuda, nos resultará más fácil vivir el mensaje evangélico y complacer al Señor que confía en nosotros.

Mateo 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la

