Padre Dios, infunde en nuestros corazones el amor hacia Ti y hacia nuestros hermanos los hombres. Porque este es el mejor dique para contener los malos deseos que anidan en nuestros corazones. Que no nos cansemos nunca de practicar la caridad, porque en ella encontramos todas las herramientas para impedir que nuestras vidas sean estériles o queden encenagadas con acciones impropias de quienes nos confesamos hijos tuyos.

Lucas 8, 19-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron:

