Santa María, Señora nuestra, bendita entre todos y llena de gracia. Que, aunque pecadores e indignos, nos sintamos hijos tuyos en todo tiempo y lugar. Que no nos olvidemos de que eres nuestra madre y protectora, siempre dispuesta a ayudarnos en los momentos difíciles. Que sepamos ser agradecidos y tenerte presente cada día, en nuestro recuerdo. Que nuestras lenguas proclamen las maravillas del Señor Jesús y nuestras acciones no se desvíen de sus enseñanzas.

Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a habló el mudo. La multitud se

