Nos gusta que reconozcan lo que hacemos bien, que nos den las gracias si hemos ayudado en algo o a alguien. Pero no es lo correcto esperar que se nos tengan en cuenta estas acciones buenas. Lo que sí merece la pena es que tengamos siempre presentes los favores que los demás nos hacen, sean éstos grandes o pequeños. Es decir, que sepamos agradecerlo con palabras, una sonrisa o cualquier otro medio. Nunca dejemos de dar las gracias.

Juan 14, 1-6 – IV semana Pascua
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de

